El Colorismo: La Frontera Silenciosa que Nos Divide

 

馃實 Art铆culo. 

El Colorismo: La Frontera Silenciosa que Nos Divide

Por: Jonh Jak Becerra

Introducci贸n

Hablemos de un tema que a menudo se silencia, pero que atraviesa nuestras comunidades negras y afrodescendientes como una herida abierta: el colorismo. Esa forma sutil —pero devastadora— de discriminaci贸n que establece jerarqu铆as dentro de nosotros mismos, que otorga ventajas a los de piel clara sobre quienes tenemos piel m谩s oscura, y que en Colombia se manifiesta en lo que algunos llaman pigmentocracia.
El colorismo no es un fen贸meno nuevo; sus ra铆ces est谩n sembradas en los surcos de la esclavitud y del colonialismo. Alice Walker acu帽贸 el t茅rmino en 1982, pero antes de ella, W.E.B. Du Bois ya hablaba de la “doble conciencia”: esa tensi贸n desgarradora de ser negro en un mundo que mide nuestra humanidad con par谩metros de blanquitud. Hoy, el colorismo sigue siendo una frontera invisible que atraviesa nuestras familias, escuelas, barrios, universidades y hasta nuestras luchas pol铆ticas.

(1) Or铆genes hist贸ricos y herencia colonial
El colorismo naci贸 del mismo proyecto colonial que esclaviz贸 a nuestros ancestros. Los europeos instalaron jerarqu铆as raciales donde el tono de piel m谩s claro —a menudo producto de relaciones violentas entre amos y esclavizadas— implicaba ciertas ventajas. Esa l贸gica sobrevivi贸 a la abolici贸n y se adapt贸 a las din谩micas modernas: en Colombia, en Brasil, en M茅xico, en todo el Caribe.

Un refr谩n sure帽o estadounidense lo sintetiza con brutal claridad: “If you’re white, you’re alright. If you’re brown, stick around. If you’re Black, get back.” Esta frase, m谩s all谩 de su crudeza, revela la manera en que la jerarqu铆a del color divide incluso a quienes comparten ra铆ces y luchas.

(2) Manifestaciones actuales: la pigmentocracia en Colombia
En Colombia, el mestizaje se presenta como un relato de inclusi贸n, pero en realidad es un dispositivo de exclusi贸n. Cuando alguien es hijo de padre blanco/mestizo y madre negra/afro, suele recibir comentarios como: “T煤 no eres tan negro”, “Eres morenito/a” o incluso la validaci贸n perversa: “T煤 s铆 eres bonito, no tan negro como los otros”. Esas frases cotidianas no son inocentes: son recordatorios de que la sociedad establece jerarqu铆as dentro de nuestra propia comunidad.

El colorismo se traduce en:

  • Ventajas sociales y econ贸micas: estudios en Am茅rica Latina muestran que las personas de piel clara acceden a mejores empleos, mayores ingresos y m谩s educaci贸n.

  • Sistema judicial: investigaciones confirman que las personas negras de piel m谩s oscura reciben sentencias m谩s severas que las de piel clara.

  • Din谩micas familiares y comunitarias: desde la “prueba de la bolsa marr贸n” en EE.UU. hasta el consejo de no tomar sol en Colombia, se perpet煤an mensajes que asocian la negritud m谩s visible con inferioridad.

(3) El silencio y la invalidaci贸n dentro de la comunidad
Un dolor m谩s profundo emerge cuando las experiencias de las personas negras de piel oscura son invalidadas incluso por otras personas negras. Frases como “est谩s exagerando” o “eso ya pas贸” suelen salir de bocas que, en muchos casos, disfrutan de ventajas a los de piel clara. Bell Hooks nos recordaba que la opresi贸n no solo se impone desde afuera, sino que puede ser interiorizada y reproducida dentro de nuestras propias comunidades.

Una an茅cdota lo ilustra: una amiga m铆a, profesora en una universidad de EE.UU., hija de madre negra y padre mestizo, reconoci贸 en una charla: “Si yo estuviera en Colombia, probablemente pasar铆a como blanca/mestiza”. Su lucidez es un ejemplo de lo que ocurre pocas veces: alguien con ventajas de piel clara que asume responsabilidad pol铆tica y 茅tica. Pero no siempre es as铆. Con frecuencia, quienes se benefician del sistema se convierten en c贸mplices silenciosos —o activos— de su reproducci贸n.

(4) Pensamiento cr铆tico desde los marcos te贸ricos

  • Alice Walker nombr贸 el colorismo para desnudarlo y confrontarlo.

  • W.E.B. Du Bois habl贸 de esa “doble conciencia” que hoy se complejiza con la gradaci贸n de tonos en nuestras comunidades.

  • Chanda Prescod-Weinstein nos recuerda que incluso en espacios aparentemente neutrales como la ciencia y la academia, las ventajas a los de piel clara determinan trayectorias.

  • B. Hooks nos advierte: el amor propio y la liberaci贸n no se logran mientras sigamos midiendo nuestra humanidad con la vara de la supremac铆a blanca.

(5) El colorismo como industria y espect谩culo
La divisi贸n se alimenta tambi茅n de un mercado global: la industria del blanqueamiento de piel mueve millones de d贸lares en 脕frica, Asia y Am茅rica Latina, vendiendo qu铆micos t贸xicos como promesa de belleza y 茅xito. En los medios, los actores y cantantes de piel clara suelen ser protagonistas, mientras que los de piel oscura son relegados a papeles de marginalidad. Este patr贸n refuerza un mensaje brutal: la negritud oscura no es digna de admiraci贸n, sino de invisibilizaci贸n.

Conclusi贸n

El colorismo es m谩s que una herencia colonial: es una pr谩ctica cotidiana que divide, jerarquiza y perpet煤a la supremac铆a blanca desde dentro de nuestras comunidades. Reconocerlo no es un ejercicio de divisi贸n, sino un acto de sanaci贸n colectiva.
Necesitamos —como dir铆a Bell Hooks— “nombrar lo innombrable”, incomodar lo normalizado, y abrir espacios para un di谩logo que nos devuelva humanidad en todas sus tonalidades.

El reto es doble:

  • A quienes tienen ventajas de piel clara, asumirlas, reconocerlas y usarlas en favor de la justicia.

  • A toda la comunidad, educarnos, cuestionar los discursos heredados y exigir pol铆ticas que no solo combatan el racismo, sino tambi茅n el colorismo.

Porque mientras el colorismo siga siendo esa frontera silenciosa entre nosotros, la libertad plena que so帽aron nuestros ancestros seguir谩 siendo una promesa postergada.

Comentarios

  1. Este es un tema complejo, lo s茅, que genera m煤ltiples discusiones. Pero hay que hablar de ello.

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